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Humanidades Digitales e Hispanismo

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¿Humanidades Digitales?

Si el nombre es la cosa, entonces esta entrada debería ser bien corta, porque las Humanidades Digitales son un campo con una historia muy reciente: solo en 2004 (¡antes de ayer!) empezó a imponerse el término Digital Humanities, o Humanidades Digitales. Claro, ya antes se hacían Humanidades Digitales, aunque se llamasen Informática Humanística o Humanities Computing. En cualquier caso, ahora parece que las DH o HD están aquí para quedarse: como término, como concepto, como área de saber emergente.

El nombre (los nombres) son la cosa: la amplitud del término “Humanidades” (englobando la Historia, la Filología, la Lingüística, la Geografía…) unida a la variedad de utilizaciones que ofrecen medios informáticos, muestran que este es un campo definido por la metodología y no por el contenido. Las Humanidades Digitales son, por lo tanto, inherentemente interdisciplinares, e idealmente implican una “negociación” entre las dos partes, de forma que no sean las Humanidades las que se subordinen a las herramientas digitales, ni al revés. Es en ese diálogo donde nacen nuevos conocimientos, aunque a veces sea un diálogo difícil y con algunos malentendidos.

Existen, claro, en relación con las Humanidades Digitales los apocalípticos y los integrados: los que piensan que el uso de la tecnología nos va a hacer felices y sabios, y los que piensan que van a destruir el concepto mismo de “filología” o “Humanidades”. Y aunque no hay que ser tremendista, creo que hasta los más integrados de los investigadores de HD deberían tener en cuenta algunas de las críticas que se hacen al campo: su positivismo implícito; su anglocentrismo y su escasa diversidad (étnica, lingüística, política); su escaso interés en las aplicaciones pedagógicas, o también el que las HD se usen como “caballo de Troya” de una visión economicista o productivista de la investigación, como si las Humanidades Digitales fueran auténtica investigación, mientras que las Humanidades a secas son una pérdida de tiempo.

¿Y el Hispanismo, dónde queda?

En su interacción con el Hispanismo, las Humanidades Digitales han estado muy relacionadas con la tradición filológica y con la edición. No puede olvidarse, por ejemplo, a uno de los pioneros de las HD en España, Francisco Marcos Marín, y sus ediciones de textos medievales preparadas digitalmente mediante collatio (semi)automática. Desde estos primeros experimentos se han venido desarrollando modelos cada vez más complejos y sofisticados de edición digital, lo que ha dado como resultado la creación de corpus y bibliotecas virtuales destinadas a géneros, periodos o tipos de texto concretos (como los Emblemas o los textos con versiones múltiples, por dar solo dos ejemples), o a un único autor u obra (sea Lope de Vega o el Quijote).

Para muchos de estos proyectos fue fundamental el desarrollo de la Text Encoding Initiative: un consorcio destinado a la creación de un estándar internacional para la codificación de textos. Aunque la TEI tiene detractores, lo cierto es que es el estándar dominante  en proyectos de edición digital, tanto en España como a nivel internacional. Proyectos recientes, como PostData desarrollado por el LinHD de la UNED, investigan las aplicaciones de este estándar a textos poéticos.

Sin embargo, solo hay que repasar el programa del último congreso de la Sociedad de Humanidades Digitales Hispánicas para ver que, aunque la edición digital sigue estando muy presente, el campo está cada vez más diversificado: bases de datos, proyectos multimedia,  análisis de redes y relaciones, cartografías digitales, recreaciones en 3D… Estamos, quizás, abandonando tímidamente la fase de los “incunables” digitales, en la que nos limitábamos a replicar en un ordenador lo que antes hacíamos en un libro, y comenzando a explorar nuevas posibilidades y aplicaciones, muchas de las cuales todavía no conseguimos ni siquiera imaginar.

¿Y ahora qué?

Pues eso, que muchas de las aplicaciones futuras de las HD todavía no las podemos imaginar, por lo que son territorio más para la ciencia ficción que para la investigación académica. En cualquier caso, sí parece haber algunas líneas que se adivinan, por lo menos para el futuro inmediato:

En cualquier caso, como decía al principio, las Humanidades Digitales son un campo muy reciente; tanto que todavía estamos en una fase tentativa y exploratoria. Quizás las HD se impongan (como en ciertos momentos parece ser el caso) como el área de investigación dominante; o quizás llegue un momento en que el uso de la tecnología esté tan integrado en la investigación humanística que el campo resulte superfluo. Por ahora, lo que podemos hacer es seguir trabajando, explorando, avanzando, jugando. Que de eso se trata.

Nota final: Para quien esté interesado en las HD, o ya trabaje en este campo, la Sociedad Humanidades Digitales Hispánicas tiene abiertas dos convocatorias: el CFP de su próximo congreso (Málaga, 18-20 de octubre de 2017; fecha límite para enviar propuestas: 31 de marzo), y una plaza (no remunerada pero compensada de otras formas) para ser el Community Manager de la Sociedad.

Un poco de bibliografía:
Álvaro Baraibar (ed.): Humanidades Digitales: una aproximación transdisciplinar. Anexo 2 a la revista Janus, 2014.
A Companion to Digital Humanities
Debates in the Digital Humanities
Domenico Fiormonte, Teresa Numerico, Francesca Tomasi: The Digital Humanist. A critical enquiry,
José Manuel Lucía Mejía: Literatura románica en internet. I. Los textos. Madrid, Castalia, 2002.
José Manuel Lucía Mejía y Aurelio Vargas Díaz-Toledo: Literatura románica en internet. II. Las herramientas. Madrid: Castalia, 2006.
Peter Shillingsburg: From Gutenberg to Google: Electronic Representations of Literary Texts. Cambridge University Press, 2006.
Sagrario López Poza y Nieves Pena Sueiro (eds.): Humanidades Digitales: desafíos, logros y perspectivas de futuro. Anexo 1 a la revista Janus, 2014

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